2 cosas que puedes hacer ya para que la adolescencia no te asuste

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2 cosas que puedes hacer ya para que la adolescencia no te asuste

1  Comienza ya a escuchar a tus hijos sin juzgarlos

En la medida en que tus hijos sientan que no están siendo juzgados por lo que te cuentan van a tener más ganas de contarte y de contar contigo. Y cuando lleguen momentos de confusión o necesiten un apoyo van a sentirse seguros contándotelo.

Es fundamental que haya un diálogo sincero y respetuoso entre ambas partes porque es la única forma de conseguir superar los retos que os va a ofrecer la vida, que como familia no son pocos.

Si no, la alternativa es el aislamiento, el no hablar, el dejar de conocer a tus hijos para poco a poco pasar a convivir como extraños en una misma casa. Está claro que la diferencia de edad genera distintas perspectivas e intereses, sin embargo hay cosas universales en la vida de las que merece la pena hablar, y más con un hijo.

2 Cambia los castigos por la autorresponsabilidad

En la medida que tu hijo aprende a no hacer las cosas por evitar un castigo está alejándose más y más de ti, tú te sitúas como policía en lugar de cómo referente y el miedo se instala en la relación. Y esto no funciona, y mucho menos con un adolescente.

Con un adolescente necesitarás cercanía y hablar de tú a tú, será un momento donde si o si esa persona que tienes delante va a comenzar a tomar las riendas de su vida y puede que no todas las decisiones que tome sean de tu agrado. Entonces ¿Qué es lo importante aquí? Que como persona tu hijo se responsabilice de sus actos, que sea consciente de que cuando elige hacer algo eso le trae unas consecuencias y no otras, pero que en todo caso depende de sus elecciones.

Y esto se hace poco a poco, desde la confianza en el niño y el permitirle que experimente las consecuencias naturales que tienen sus acciones. Si tratas sin respeto a los demás  se van alejar de ti, pero no por castigarte sino porque honestamente no les apetecerá estar ahí.

Ambas opciones van entrelazadas porque la autorresponsabilidad se crea desde el diálogo, desde el pasar a no juzgar lo que hace el otro sino a compartir qué está sucediendo como consecuencia de ello, cómo me siento yo con esto que tú haces y qué efectos tiene en mí… para que él pueda decidir si quiere o no seguir actuando de esta forma (autorresponsabilidad).

Es un camino largo, pero es el que os lleva a conoceros y respetaros y a qué el mismo se conozca, se respete y entienda de verdad que la responsabilidad de lo que generas en tus relaciones y en tu vida depende directamente de ti.

 Fotografia: Luis Marina

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