4 acciones para resolver conflictos con éxito

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4 acciones para resolver conflictos con éxito

¿Has tenido algún conflicto en tu vida? ¿Cómo los vives? ¿Te desenvuelves en ellos con fluidez o te desbordan las emociones?

Todos tenemos conflictos, es una situación inherente a la vida. No puedes evitarlos, por lo tanto la mejor opción que tienes es saber gestionarlos.

Revisa tu predisposición ante los conflictos

El primer punto para poder abordar un conflicto con éxito es revisar cuál es tu predisposición ante los conflictos. Para revisarlo puedes hacer el siguiente ejercicio:

Cuando te digo la palabra conflicto ¿Qué palabras te vienen a la cabeza? ¿Qué sensaciones?

Cuando hacemos este ejercicio en clase los resultados suelen ser del tipo: malestar, guerra, gritos, tensión, mal rollo… Y claro, esto condiciona la forma en que luego abordas el conflicto. No es lo mismo empezar un conflicto desde la guerra que desde la visión de que puede ser una oportunidad para mejorar. Si acudes ya con una actitud de guerra va a ser complicado llegar a un entendimiento con el otro.

 Y ahora la pregunta que te hago es ¿Qué beneficios puede aportarte un conflicto? Recuerda conflictos que hayas resuelto: seguro que te han permitido conocer mejor a la otra persona, tal vez os haya acercado, te ha llevado a conocerte un poco mejor, has hecho algun aprendizaje relevante, te has quedado con una sensación de satisfacción al resolverlo y puede que haya mejorado tu autoestima… como ves vivir un conflicto puede tener infinidad de ventajas.

Por tanto el primer elemento para resolver un conflicto con éxito es revisar cuál es tu predisposición y entender que es una oportunidad de mejora y de acercamiento a la otra parte.

Escucha a la otra parte

La segunda acción para abordar con éxito un conflicto es afinar tu capacidad de escucha. Si no escuchas de verdad a la otra parte no te vas a enterar de qué le está sucediendo realmente, de cuál es su inquietud y no vas a entender dónde está realmente ubicado el conflicto.

Muchas veces sólo el entender cuál es concretamente el punto de discrepancia permite desbloquear la situación y comenzar a encontrar salidas.

Y escuchar al otro no es poner la oreja y juzgar todo lo que salga por su boca. Escuchar al otro es ponerte en actitud de curiosidad por saber qué es exactamente lo qué le sucede por dentro, tener ganas de conocer la experiencia de la otra persona, aceptando sea cual sea porque este no es un momento para comparar, es un momento de entender qué sentimientos le produce al otro y qué visión de la situación tiene . Ya tendrás tu espacio para exponer y te aseguro que si lo haces después de haber escuchado a la otra parte tu exposición puede ser más ajustada.

Ten claro qué es lo que te incomoda

Cuando entras en conflicto es muy fácil que entres a juzgar al otro, lo que hace, lo que dice… cambia la perspectiva y enfócate en ti. ¿Qué es lo que tú quieres? ¿Qué te sucede? Explora cuál es tu estado con la mayor objetividad posible para entender qué es lo que realmente te está sucediendo.

Cuando hay algo que nos incomoda de otro hay algo de nosotros que necesitamos también revisar. Aprovecha la ocasión para revisarte. El otro puede servirte de espejo para que veas ciertas partes o actitudes tuyas que no terminan de gustarte.

Este tal vez sea el punto más complejo pero también el que tiene el mayor beneficio. Cuanto mejor te conozcas mejor vas a poder gestionar los conflictos y tus relaciones en general. Y en lo que te incomoda hay muchísima información sobre ti que saca a la luz cuestiones de ti mismo que tienes pendientes de revisar o actualizar.

Habla de necesidades

Uno de los fallos más habituales en los conflictos es hablar de soluciones, incluso hay conflictos que se generan por esto mismo. Hay dos soluciones distintas y cada parte defiende una de ellas. Esto te lleva a limitar tu entendimiento de lo que está sucediendo, porque limita las opciones que eres capaz de ver. Sólo ves la tuya y la del otro, y ya está.

Para salir de este bucle lo que tienes que hacer es pensar en necesidades en lugar de soluciones. ¿Qué necesitas tú? ¿Qué necesita el otro? Aquí comenzareis a hablar en otros términos y podréis buscar una solución que cumpla el requisito de cubrir en la mayor medida de lo posible ambas necesidades…y ya os habréis salido de la tuya o de la mía. Es una solución conjunta que parte de observar las necesidades reales de cada parte.

Un ejemplo: En una pareja que están decidiendo lo que hacer en vacaciones. Uno quiere ir a un parque temático y el otro quiere ir a un hotel con todo incluido. Pueden entrar en discusión infinita y llegar a esos sitios donde salen los trapos sucios de hace mil años: que si siempre decides tu, que si la ultima vez mira lo que pasó, que si eres un aburrido, que si eres una egoísta….

Si pasamos de hablar de soluciones (Parque temático  u Hotel a full) a necesidades podemos encontrarnos con que una parte necesita aventura y otra parte necesita descanso y relax. Hablando en estos términos va a ser más sencillo encontrar soluciones que puedan contemplar ambas necesidades. Tal vez ir a un destino donde podamos tener opciones de aventura y de relax, como por ejemplo ir a la playa y contratar una excursión en barco por la costa, o un curso de surf para uno mientras el otro lo observa tumbado en la arena de la playa. Aquí ya es cuestión de imaginación, pero ambos tienen el mismo objetivo: cubrir las necesidades mutuas.

Puedes empezar por cualquiera de estos 4 puntos, con seguridad tu forma de resolver los conflictos mejorará.

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