¿Conflictos? Si, por favor

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¿Conflictos? Si, por favor

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Si te pregunto qué te viene a la cabeza cuando te digo la palabra conflicto, probablemente la mayoría de mensajes y sensaciones que te aparecen sean de rechazo o incomodidad.

No nos gustan los conflictos, nos incomodan. Y, sin embargo, sí o sí vamos a tener conflictos en nuestra vida. Es algo cotidiano tener desencuentros con las personas con las que nos relacionamos.

Nuestra incomodidad ante los conflictos viene reforzada por los medios de comunicación que han asociado conflicto a guerra y desencuentro absoluto, y también por nuestra ineficiencia a la hora de resolverlos. No tenemos las herramientas necesarias para manejarnos en ellos, ni para resolverlos, sin que nadie quede ‘herido’ por el camino. Ante un conflicto solemos alejarnos del otro.

Vamos ahora a hacer un ejercicio mental en el que te propongo que le des la vuelta a esta idea negativa del conflicto.

Piensa en los beneficios potenciales que tiene.

Por ejemplo, te permite recapacitar sobre ti y tus actos, en contraste con otras alternativas y formas de entender la vida. Y esto es sano, muy sano. Porque, si no, tendemos a creernos el ombligo del mundo y se nos olvida que sólo somos una forma concreta y muy particular de mirarlo. 

Más beneficios de atravesar un conflicto: resolverlo te puede acercar al otro, reforzar la relación, conocerte más a ti y a la otra persona, puedes experimentar un cambio positivo, sentimientos de logro, autoconfianza, paz…

Imagínate cómo cambiaría la percepción del conflicto si tuviéramos, igual que la habilidad de cuidar nuestra higiene, desde pequeños, la habilidad de resolver conflictos de forma que todas las partes se vean reconocidas.

Pues se puede hacer y es una necesidad básica del ser humano, aunque sea algo intangible, que no podamos tocar o ver, como si estamos sucios o limpios. Pero la sensación interna cambia de cuando has sabido gestionar un conflicto a cuando no lo resuelves, y mucho. Es igual o más gratificante que cuando te das una buena ducha.

Por eso conflictos si, pero gestionados, resueltos, como motivación a limar desencuentros y a ampliar nuestra forma de entender la vida. Como un acto de respeto a otras formas de ser.

 

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