Obstáculos que limitan tus conversaciones.

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Obstáculos que limitan tus conversaciones.

Hemos aprendido a comunicarnos según los modelos que hemos recibido a lo largo de nuestra vida, y lo que hacemos es repetir esas formas aprendidas de la familia, la escuela y  la sociedad en general.

Cuando alguien nos cuenta un problema respondemos como lo hicieron con nosotros, en primer lugar tendemos a juzgar la situación del otro según nuestra interpretación y automáticamente le damos nuestra opinión sobre el tema, también solemos aconsejar e incluso advertir sobre lo que consideramos que el otro debería de hacer.

En el caso de los niños vamos mas allá y les damos ordenes de como solucionar el problema advirtiéndoles de lo que pasará si no hacen lo que les estamos diciendo.

La argumentación también es una de nuestras respuestas habituales, otra muy utilizada es  la alabanza en caso de que consideremos que lo que el otro ha hecho o a dicho es lo correcto.

Dar ánimos, interrogar o distraer para cambiar de tema son más de las respuestas que solemos dar, es lo que hemos aprendido.

¿Cuantas veces has ido a contarle a alguien  un problema y te has ido satisfecho con la respuesta recibida?

Seguro que recuerdas alguna vez en tu vida en la que alguien simplemente te escucho, trato de entenderte, acepto tu situación sin juicio y te dio a entender que sabía que tú serías capaz de resolverla.

Es una pena recordar a penas una o dos situaciones de estas en la vida.

Vamos a poner un ejemplo: Sales del trabajo preocupado por una situación que ves que no se está tratando y que te causará problemas.

Las posibles respuestas que recibes son:

Respuesta 1 : ¿Pero díselo a tu jefe tío!, yo iría y lo dejaría bien claro.

Respuesta 2: Tú lo estás haciendo bien, es ese compañero tuyo que es un idiota no hagas ni caso.

Respuesta 3: Vamos a cambiar de tema y a tomar dos cervecitas y verás como se te pasa todo.

Respuesta 4: Ahora estás cansado, ya verás como mañana lo ves de otra manera.

Estas son algunas de las formas de respuesta que damos, sin darnos cuenta ponemos obstáculos a nuestras conversaciones para tratar de ayudar a los demás cuando tienen un problema.

Cuando el otro tiene un problema la única forma de ayudarle es escuchándole, él es quien tiene la solución, no soy yo el que ha de dársela.

Que ocurriría si simplemente le escuchamos cuando un amigo nos plantea el mismo problema:

Respuesta 1: Te veo realmente preocupado por el tema. (Inicia una conversación)

Amigo: Sí la verdad es que no se si decírselo o no, creo que no me escucharán.

Respuesta 2: Temes decirlo y que encima no te escuchen.

Amigo: La verdad es que no pierdo nada quizá se lo diga y así por lo menos me sentiré un poco más tranquilo.

Cuando damos escucha no solo a las palabra si no también al sentimiento del otro le ayudamos a conectar con lo que le pasa y a encontrar una solución.

Aconsejar, sermonear, alabar, distraer o interrogar son obstáculos que impedirán que tengas conversaciones  de calidad con los tuyos, los niños especialmente reaccionan callando o revelándose ante este tipo de respuestas.

Te invito a que cambien tus respuestas automáticas por escuchar no solo las palabras si no también los sentimientos del otro.

Esto enriquecerá tus conversaciones, conectarás de verdad con los demás y tus relaciones mejoraran de forma significativa.

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